lunes, 20 de octubre de 2008

EL HIJO DEL TRAPERO (fragmento II)

En una de las raras ocasiones en que mi padre comió con nosotros, todos estábamos sentados alrededor de la mesa, bebiendo té en vasos, al estilo ruso. Pa sostuvo el vaso de té caliente en la mano, mordió un terrón de azúcar y se tragó el té. Estaba malhumorado, grande, fuerte, callado, haciendo caso omiso de los demás. Cuanto más lo miraba, más débil me sentía, hasta que tuve la certeza de que moriría si no hacía algo. De repente me encontré cogiendo una cuchara y llenándola con té caliente de mi vaso. David frente a Goliat. Mis hermanas me miraron, conteniendo la respiración. Cogí la cuchara con mucho cuidado y la arrojé al otro lado de la mesa, a la cara de mi padre. Pa soltó el rugido de un león, alargó la mano y me aferró, me levantó de la silla y a través de una puerta me lanzó a la habitación contigua. Aterricé en una cama. Quiero pensar que cuando me arrojó sabía que allí estaba la cama y que allí caería. Toda mi familia, incluida mi madre, estaba alelada.

Experimenté una sensación de triunfo. Me había arriesgado a morir y había salido con vida. Siempre recuerdo aquel momento como uno de los más importantes de mi vida. Si no hubiera hecho eso, me parece que me habría ahogado, probablemente, en esa masa de mujeres con las que vivía. Sé que haberle arrojado esa cucharilla de té a la cara me hizo sentir diferente a mis hermanas: un hombre. Ya no podía ignorarme. En ese instante, supe que estaba vivo. Nunca he hecho nada tan valiente en ninguna película
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KIRK DOUGLAS, El Hijo del Trapero - Autobiografía. Barcelona, Ediciones B, 1988. Págs. 26-27.

EL HIJO DEL TRAPERO (fragmento I)

Encontré un perro mestizo, mezcla de doberman y podenco, al que puse el nombre de Tiger. Era un amigo grande y poderoso, del sexo maxculino. Nos queríamos. Nunca olvidaré mi regreso a casa desde la escuela. Desde lejos veía su cabeza junto a la puerta, esperándome. En cuanto me veía salía disparado calle arriba, me tiraba al suelo y me lamía la cara mientras yo reía. Era un protector de primera. Cuando jugaba, si algún chico me gritaba o hacía gestos amenazantes, Tiger gruñía, dispuesto a saltar para ayudarme.

Durante el invierno lo ataba a mi "trineo", la tapa de un cubo de basura o las duelas de un tonel. Tiger era tan fuerte que podía arrastrarme, para gran envidia de los chicos del barrio. Yo adoraba a ese perro. Y cuando un día alguien dijo que creía que lo habían atropellado, no pude creerlo. Corrí calle arriba y encontré a Tiger tendido en la cuneta, manando sangre por la boca. Muerto. Quedé completamente indiferente, paralizado por la pérdida de mi mejor amigo. No sentí nada, no derramé una sola lágrima. Treinta años después, en el diván de un psiquiatra, conté esta historia y prorrumpí en sollozos.


KIRK DOUGLAS, El Hijo del Trapero - Autobiografía. Barcelona, Ediciones B, 1988. Págs. 25-26.

domingo, 19 de octubre de 2008

LAGRIMAS POR UNA MADRE

Estoy escuchando programas atrasados de crítica de espectáculo, descargados como podcasts en mi ordenador, y oigo que hacen una necrológica de Paul Newman. Hablan de él, de su carrera, de su vida, de lo que fue, y todo me parece muy bien. Como homenaje final, reproducen un fragmento de la banda sonora de La Leyenda del Indomable en el que el personaje de Newman canta, banjo en mano, a su madre recién fallecida. Y lloro.

Al principio creo que lloro por Newman. Y en cierto modo, es así. Paul Newman es parte de mi biografía, una parte importante, casi esencial. Es el modelo del hombre que a mí me habría gustado ser. Es el modelo del héroe del siglo XX: el perdedor, cínico, destruido por un siglo de ruedas dentadas, bombas nucleares y vida vacía. Es el hombre derrotado que se levanta del barro y se alza de nuevo. Que haya muerto, significa que una parte de mi vida se ha ido.

Pero más tarde me doy cuenta de algo mucho más profundo. Lloro por Newman, por el personaje que canta a su madre muerta, por la madre muerta del personaje, por mi madre, que un día, quizá no tan lejano, morirá. Lloro por una vida sencilla, por alguien que se conformó al principio, y más tarde se complació, en lo poco que tenía. Lloro porque en el fondo, la odio. Y la odio porque, en el fondo, la amo. Y lloro porque ese odio/amor ha arrasado mi alma, y se llevará un pedazo aún mayor de ella cuando llegue el día, que el pedazo, bastante considerable en realidad, que Newman se llevó al morir.

Soy un hombre en permanente reconstrucción. Todos los días se cae un pedazo de mí. Todos los días me esfuerzo por reparar el boquete.

jueves, 16 de octubre de 2008

¡¡ÑOS QUE ES ESO!!

Once de la mañana de ayer. Aprovecho la pausa del desayuno en el trabajo para acercarme a la sección de prensa de unos grandes almacenes de acreditadísima solvencia y penetración en el mercado nacional. Me doy un garbeo por el expositor y, como no encuentro lo que busco, me dirijo a la señorita que atiende.

- ¿Qué desea?
- ¿Ustedes reciben la revista "EÑE"?

Al principio está estupefacta, exánime. Luego su rostro empieza a contraerse, como si le hubiese hecho una proposición asquerosa.

- Sí. Ya sabes. Como la letra.
- Ya sé lo que es la eñe. Aquí no tenemos de eso... Voy a preguntarle a mi compañera.

Le hace una seña a su compañera, que anda revolviendo en los expositores, por matar el tiempo. Se acerca.

- Pepita, ¿tú sabes si recibimos la revista "EÑE"?

Pepita reacciona como si le hubieran disparado un directo al estómago. Se repone de la impresión y me dirige la mirada y la palabra.

- ¿Y qué clase de revista es?
- Es una revista literaria - respondo.
- Revistas de guitarra...

No puede ser. No está ocurriendo.

- No es una revista de guitarra, sino una revista literaria, ¡¡¡ LI-TE-RA-RIA !!!

Vamos a ver: la revista es una cosa probablemente infecta que editan Muñoz Molina y los suyos. Probablemente no vale ni el papel en que está impresa y me parece bien que en este remoto rincón del país no hayan siquiera oído hablar de ella. Lo que ya me saca de quicio es que una empleada de la sección de prensa esté a tantos milenios-luz de la literatura que, cuando un cliente le pregunta por una revista y le explica su naturaleza, su cerebro procese de esta curiosa manera el sonido de la palabra "literaria".

Cuando por fin pudimos comprendernos, me respondieron que tenían que preguntar en sus distribuidoras. Hoy he vuelto y me han explicado que "EÑE" es una cabecera que sus distribuidoras no distribuyen (cosa que yo ya me imaginaba).

miércoles, 15 de octubre de 2008

PRESENTACION DE MI NUEVO BLOG "UN MUNDO CONTINUO"

"¡Qué manía tiene este tío de abrir blog tras blog!", dirá alguien. Y es verdad. No tengo tiempo ni para hacer pis, pero abro blogs como quien abre melones. Veréis: éste era necesario.

Hay cierta clase de cosas que quizá no tengo otro modo de decir, pero que desentonan bastante en Miradas y Destellos, que es un blog poco serio, normalmente "whimsical" y excepcionalmente sublimoide.

Sin embargo, parte de mi perol tiene siempre hirviendo ciertas ideas que, siento decirlo, están hartas de hacinarse en el oscuro fondo de mi caletre, sin aire para respirar, oliéndose los sobacos mutuamente. Quieren "fresh air", quieren libertad de movimiento, y realizarse como tales ideas, proyectos de acción, comunicacional en este caso.

Y por eso se me ocurrió abrir Un Mundo Continuo hace algún tiempo, para dar salida a mis pensamientos, y a mis lecturas relacionadas con pensamiento, filosofía, sociología, economía (AGGGGGGGGGGLACRIIIIIIIIIIIISISSSSSSSSSSS), derecho y todas esas materias tan aburridotas que nos obligan a estudiar en las facultades para convertirnos en hombres y mujeres de provecho.

Yo no sé ya si es que me han sacado todo el provecho de que disponía, o es que siempre estuve escaso, porque noto que las ideas que sobre estos temas quedan en mi pesquis son todas difícilmente aprovechables, disolventes, subversivas y poco presentables en general. Así que queda prevenido el que se dé un garbeo por este blog: excepto las citas de clásicos de las diversas disciplinas sobre las que se me antoje hablar, el contenido de mi blog "Un Mundo Continuo" será no apto para cerebros de pitiminí ni para psicologías de cogérsela con papel de fumar.

He dicho.

martes, 14 de octubre de 2008

MOLOKO



Porque a veces simplemente no me da la gana de escribir nada...

miércoles, 1 de octubre de 2008

Y TU, ¿PARA QUE TE DEVANAS LOS SESOS?

...repito: el método no es nada, la perfección lo es todo y resulta insensato disputar sobre cuál de aquéllos sería el mejor. Todo camino que conduce a la perfección es acertado, y cada artista no debe ir más que por uno de esos caminos, el suyo propio.

... ... ... ... ... ... ... ...

...el arte es una lucha eterna, nunca es un fin, sino siempre un comienzo


Stefan ZWEIG, El Misterio de la Creación Artística, Sequitur, Madrid, 2007, págs. 41 y 75