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sábado, 14 de febrero de 2009

CUADERNO DE POESIAS (2) - PAUL VERLAINE



L. v. Beethoven. Sonata para Piano nº 2. 2º mov (largo appassionato). Al piano, GLENN GOULD





De su serie "Limbos"


Escuchad la canción tan suave
que sólo llora para agradaros.
Es discreta, es ligera:
¡un murmullo del agua sobre el musgo!

La voz os fue conocida (¿y querida?),
pero ahora está velada
como una viuda desolada
aunque aún digna como ella,

y en los largos pliegues de su velo
que palpita con las brisas de otoño,
oculta y muestra al corazón que se extraña
la verdad como una estrella.

Ella dice, la voz reconocida,
que la bondad es nuestra vida,
que del odio y de la envidia
nada queda, llegada la muerte.

Habla también de la gloria
de ser sencillo sin esperar más,
y de bodas de oro y de la tierna
dicha de una paz sin victoria.

Acoged a la voz que persiste
en su cándido epitalamio.
¡Venga, nada es mejor para el alma
que hacerse un alma menos triste!

Está apenada y de paso,
el alma que sufre sin ira,
y ¡qué clara es su moral!...
Escuchad la canción tan sabia.

Sabiduría

lunes, 12 de enero de 2009

CUADERNO DE POESIAS - PAUL VERLAINE






Arte poética


A Charles Morice

Música ante todo,
y para ello prefiere el verso Imparisílabo
más vago y más soluble en el aire,
sin nada en él que pese o que pose.

Es necesario además que no vayas
eligiendo tus palabras sin algún equívoco:
nada más apreciado que la canción gris
donde lo Indeciso se une a lo Preciso.

¡Es como unos bellos ojos tras unos velos,
es como la temblorosa luz meridiana,
es, en un cielo de tibio otoño,
como el azul enmarañado de claras estrellas!

Porque el matiz seguimos queriendo,
no el color, ¡sólo el matiz!
¡Sólo el matiz enlaza
el sueño con el sueño y la flauta con el cuerno!

¡Huye lo más lejos de la Pulla asesina,
la Gracia cruel y la Risa impura,
que hacen llorar los ojos del Azul,
y de todo ese ajo de mala cocina!

¡Coge la elocuencia y retuércele el cuello!
Harás bien, con enérgico impulso,
en hacer la Rima un poco más sensata.
Si no velamos por ello, ¿hasta dónde irá?

¡Oh! ¿quién dirá los males de la Rima?
¿Qué niño sordo o qué esclavo demente
forjó para nosotros esa baratija
que suena a hueco y a falso bajo la lima?

¡Música, una vez más, y siempre música!
Que tu verso sea ese algo elevado
que sentimos escaparse de un alma en marcha
hacia otros cielos, a otros amores.

Que tu verso sea la buenaventura
esparcida en el crispado viento de la mañana
que va oliendo a menta y a tomillo...
Y todo lo demás es literatura.